Friega ese vaso, ponte en forma 21 Enero 10 283 comentarios

Cuando acabó la Navidad seguro que pensaste que ese par de kilillos extra, esos que te habías agenciado a golpe de cordero y polvorón, se iban a ir como habían venido. Sin embargo, ya han pasado dos semanas desde que los Reyes visitaron tu árbol y ahí siguen, con la clara intención de quedarse a disfrutar contigo del verano. Que no cunda el pánico, las tareas de la casa llegan al rescate:

- Lavar los platos es una tarea más para algunos; un coñazo para otros. Lo que es seguro es que es una actividad muy recomendable, ya que por cada minuto que pases enzarzado con el estropajo estás quemando 3 calorías.

- Si te cargas algún vaso mientras friegas, mucho mejor. Mientras abanicas el suelo con la escoba estás librándote de algo más de 2 calorías por minuto.

- Los amantes del deporte también pueden plantearte renunciar a los inventos de la vida moderna y olvidarte del ascensor. Si tu edificio es lo suficientemente viejo, no te hará falta mucha imaginación (yo viví años en un cuarto sin ascensor). Una persona que pese 70 kg, quema unas 18 calorías por minuto subiendo escaleras (algo menos de la mitad si las baja).

- Y ya, para los pulcros lectores que se embuten dentro de la camiseta conforme la destienden, sabed que esa gente que pasea por la calle con su ropa impoluta han quemado más calorías en plancharla que si hubieran estado pintando la casa.

Fuente: Nutriguia.com

¿Quién arregla la lavadora? 3 Enero 10 1 comentario

Muchas de las disputas entre caseros e inquilinos surgen a la hora de ver quién tiene que pagar una reparación. Lo que dice la ley es lo siguiente:

Art. 21. Conservación de la vivienda.

“El arrendador está obligado a realizar, sin derecho a elevar por ello la renta, todas las reparaciones que sean necesarias para conservar la vivienda en las condiciones de habitabilidad para servir al uso convenido, salvo cuando el deterioro de cuya reparación se trate sea imputable al arrendatario a tenor de lo dispuesto en los artículos 1.563 y 1.564 del Código civil.”
[...]
“Las pequeñas reparaciones que exija el desgaste por el uso ordinario de la vivienda serán de cargo del arrendatario.”

Bien. Sabemos entonces que si una pared se está cayendo trozos (y el inquilino no ha estado tratando de tirarla abajo) paga el propietario, y que si se estropea la goma de un grifo de forma que cae una gota cada hora, paga el inquilino. Pero, con la ley en la mano, sabemos poco más. Porque todo depende de qué se consideren “condiciones de habitabilidad” y qué se consideren “pequeñas reparaciones”. ¿Se mantienen las condiciones de habitabilidad si el váter está atascado? No ¿Puede ser el motivo de que un váter se atasque “el desgaste por el uso ordinario”? Si no has estado jugando a lanzar cositas, probablemente sí.

A partir de aquí, quién paga y quién no paga viene a depender de lo enrollado que sea tu casero. Yo he tenido caseros que no han pagado ni un grifo roto a los dos días de entrar en el piso, y otros que arreglaban lo que hiciese falta. Pero he tenido más de los primeros.

Soluciones, una vez surge el problema, hay pocas: o te pones de acuerdo con tu casero, o lo pagarás tú ya que, al fin y al cabo, eres al que más le interesa. Lo mejor para evitar este tipo de problemas, como en muchos otros casos, es tener un contrato bien hecho que deje claros estos supuestos. En realidad los más frecuentes tampoco son tantos: grifos, tuberías y electrodomésticos. Estos últimos muy importantes, porque cambiar un frigorífico o una lavadora ya no es cuestión de 50 euros. Muchos propietarios no planterán problemas para sustituir un frigorífico que se ha estropeado. Pero para ahorrarte disgustos, sigue nuestro consejo: tómate tu tiempo en leer el contrato, y aclarar cualquier cosa que no quede bien clara. Será un tiempo bien invertido.

Olvídate de los líos de cuentas en tu piso 6 Diciembre 09 No hay comentarios

Si vives en un piso compartido y compras cosas en común con tus compañeros, échale un vistazo a este vídeo (si no puedes verlo correctamente prueba directamente en YouTube):

Si te ha gustado, solo tienes crear tu piso Makoondi, invitar a tus compañeros y empezar a utilizarlo. ¡Esperamos que lo disfrutes!

¿Nos echamos un Pro? 27 Noviembre 09 No hay comentarios

Una opción casera para disfrutar de un buen rato con tus compañeros son los videojuegos. En especial los juegos para varios jugadores, porque lo de tener que ir pasando el mando cansa un poco. Está claro que está opción de entretenimiento no siempre es acogida por todos los habitantes del piso con la misma ilusión, pero las nuevas estrategias de las compañías de videojuegos han hecho mucho por reducir esa brecha. Por ejemplo, Wii ha supuesto un gran triunfo a la hora de involucrar tanto a expertos jugadores como a recién llegados a estos entretenimientos digitales.

Compartir piso a veces también supone compartir videoconsola, lo que siempre ayuda a su propietario a sumar puntos. También sucede que el propietario de la videoconsola, ebrio de poder, acabe extorsionando a sus compañeros. Y es que la videoconsola de uno es una cosa muy seria.

La temática de los videojuegos es tan variada que los pisos compartidos también encuentran su hueco. La convivencia y el día a día del hogar ha sido el centro de un serie de videojuegos de gran éxito, Los Sims, y uno de los discos de expansión de la segunda parte, Los Sims 2: Comparten Piso, gira en torno a la búsqueda de nuevos compañeros de piso y la el día de día del piso compartido. Un paso más allá aparecen juegos como Singles 2, un “simulador de ligue”, donde encarnas a un soltero que comparte piso con su ex y otra chica; el conflicto está servido.

Entre los títulos más jugados en los pisos compartidos diría que destacan dos tipos de juegos: los altamente competitivos, como Pro Evolution Soccer (”el Pro” para los adictos), y los géneros dirigidos a un público menos videoadicto, como SingStar (quien se iba a pensar que Gasol tenía ese arte).

Y en tu piso, ¿a qué juego estáis enganchados?

Freak Show 12 Noviembre 09 No hay comentarios

En el canal de YouTube de peibolchan he encontrado este Freak Show #6 dedicado a los compañeros de piso. Aunque espero que nadie haya vivido un caso tan exagerado, está claro que merece la etiqueta de “basado en hechos reales”.

Poco adecuado 4 Noviembre 09 No hay comentarios

La lógica es buena para razonar, pero mala para convivir.

Remy de Gourmont

La Teoría de la Paloma 27 Octubre 09 No hay comentarios

Existen tantos pisos compartidos como formas de organización dentro de los mismos, sin embargo siempre hay algunos puntos generales que se acuerdan de forma muy similar en todos. Uno de estos puntos es la organización de la nevera.

Publicaba el otro día Nacho sobre una nevera modular formada por varias mini neveras, una para cada persona. La solución perfecta podría decirse. Por desgracia, no todos los bolsillos pueden (ni quieren) permitirse semejante derroche de diseño en el menaje de sus hogares. Así que, en muchos casos en los que la aportación de víveres no es común, el espacio dentro de la nevera se reparte entre todos. Para ello se emplea la unidad de medida universal para neveras, que es el estante, ese telón de acero que deja bien claro cuales son tus yogures y cuales los de tus compañeros.

A la hora de hacer la repartición de estantes dentro del frigorífico, seguro que querrás quedarte con el que sea más cómodo para meter y sacar tus cosas, pero te aconsejo que tengas también en cuenta lo que yo llamo la Teoría de la Paloma, basada en la conocida Teoría del Cisne Negro.

La Teoría de la Paloma se resume en que “cualquiera que esté por encima tuya se te puede cagar encima”. Esto es tan aplicable a tu jefe (y al jefe de tu jefe) en el trabajo, como a los compañeros que regentan los estantes por encima del tuyo. Si se dejan, digamos, un bote de tomate abierto, hay pocas posibilidades de que ese tomate se derrame y acabe en tu leja, pero las consecuencias de darse el caso pueden ser debastadoras para ese embutido tan rico que te mandó tu madre del pueblo. Siempre hay palomas volando sobre nosotros.

Programa de vivienda compartida 14 Octubre 09 No hay comentarios

Hace ocho años que se puso en marcha el programa de Vivienda Compartida en Madrid. Lo que proponen es lo siguiente:

* Una persona mayor de 50 años ofrece una habitación de su piso.
* Un estudiante se ofrece a compartir los gastos, prestar su compañía y colaborar en las tareas domésticas (lo que se viene llamando compartir piso).

Ya hay 150 parejas en Madrid, y otras ciudades, como Vigo, Santander o Cartagena se han sumado a la iniciativa. Compartir su vivienda con un estudiante puede ser una estupenda solución para los mayores que se sientan solos. Los  estudiantes además de disfrutar como su huésped de la compañía del otro,  obtienen alojamiento gratuido (y probablemente unas croquetas magníficas).

En el caso de la Politécnica de Cartagena los estudiantes reciben también créditos de libre elección y los mayores una pequeña ayuda para sufragar el incremento de los gastos (agua, luz…).

Más información:

http://www.upct.es/contenido/seeu/_ape/05_vivienda.php

http://www.unican.es/WebUC/Internet/Vida_Universitaria/Voluntariado/vivienda.htm

Una nevera para pisos compartidos 10 Octubre 09 1 comentario

En las viviendas compartidas, uno de los puntos más críticos para la convivencia
es la nevera. Aunque Makoondi te permite organizarte mejor, difícilmente puede ayudarte con el compañero que acapara todos los estantes, que no es muy limpio o que olvida cosas hasta que es demasiado tarde.

electrolux-flatshare-fridge

El diseñador Stefan Buchberger ha creado una solución. Su frigorífico Flatshare, con el que ganó el Electrolux Design Lab 2008, permite que cada compañero de piso tenga su propio espacio separado del resto. Se compone de una base y hasta cuatro módulos apilables. Además, cuando alguien se va del piso se puede llevar su módulo como si fuera una maleta e instalarlo en otra base. Dice Buchberger que se le ocurrió «porque no hay nada más desagradable que un frigorífico sucio en un piso compartido». Razón no le falta.

¿lo encuentras útil?

Fuente: blogselecto

SeedRocket 8 Octubre 09 No hay comentarios

Dice David Eagleman que almacenamos en nuestra memoria las experiencias novedosas con una impronta más fuerte. Tiene sentido, de niños el tiempo pasaba más lento porque todo era nuevo. A medida que la vida se hace repetitiva, se almacena menos y parece que uno vive menos. El tiempo pasa volando. De modo que si uno realiza tareas repetitivas durante toda su vida, al final le puede dar la impresión de haber vivido poco.

Un sistema para vivir más es… apuntarse a SeedRocket. Antes de inscribirnos vimos que decían algo como «en los ocho días de SeedRocket los equipos avanzan como en un mes y medio» y yo me lo tomé con un «menudos iluminaos». Pero oiga, realmente es así. Toda la información que recibes, la gente que conoces, los días que se hacen cortos hablando hasta la madrugada con los compañeros sobre cómo incorporar esa idea que te ha dado un mentor o alguien de otro equipo y levantándose temprano para empezar otra vez, el recibir orientaciones desde tantos puntos de vista como mentores: mientras Román Martín te daba nuevas ideas para sacar partido al proyecto, Jaume Gomà te pedía que le dibujases la landing page y entendieses el negocio desde allí, Josep Maria Tribó te ponía en números las toneladas de usuarios que necesitabas para conseguir un kilo de clicks publicitarios… y así cada día hasta llegar al final frente a los inversores con el proyecto pulido y con un lacito.

Y efectivamente, tras acabar el SeedRocket uno ve cosas que pasaron hace dos semanas y piensa «es imposible que sólo hayan pasado dos semanas». El tiempo se había estirado todo. Así que ya sabes, si quieres vivir un poco más, apúntate al próximo SeedRocket.