¿Quién arregla la lavadora? Enero 3, 2010

Muchas de las disputas entre caseros e inquilinos surgen a la hora de ver quién tiene que pagar una reparación. Lo que dice la ley es lo siguiente:

Art. 21. Conservación de la vivienda.

“El arrendador está obligado a realizar, sin derecho a elevar por ello la renta, todas las reparaciones que sean necesarias para conservar la vivienda en las condiciones de habitabilidad para servir al uso convenido, salvo cuando el deterioro de cuya reparación se trate sea imputable al arrendatario a tenor de lo dispuesto en los artículos 1.563 y 1.564 del Código civil.”
[...]
“Las pequeñas reparaciones que exija el desgaste por el uso ordinario de la vivienda serán de cargo del arrendatario.”

Bien. Sabemos entonces que si una pared se está cayendo trozos (y el inquilino no ha estado tratando de tirarla abajo) paga el propietario, y que si se estropea la goma de un grifo de forma que cae una gota cada hora, paga el inquilino. Pero, con la ley en la mano, sabemos poco más. Porque todo depende de qué se consideren “condiciones de habitabilidad” y qué se consideren “pequeñas reparaciones”. ¿Se mantienen las condiciones de habitabilidad si el váter está atascado? No ¿Puede ser el motivo de que un váter se atasque “el desgaste por el uso ordinario”? Si no has estado jugando a lanzar cositas, probablemente sí.

A partir de aquí, quién paga y quién no paga viene a depender de lo enrollado que sea tu casero. Yo he tenido caseros que no han pagado ni un grifo roto a los dos días de entrar en el piso, y otros que arreglaban lo que hiciese falta. Pero he tenido más de los primeros.

Soluciones, una vez surge el problema, hay pocas: o te pones de acuerdo con tu casero, o lo pagarás tú ya que, al fin y al cabo, eres al que más le interesa. Lo mejor para evitar este tipo de problemas, como en muchos otros casos, es tener un contrato bien hecho que deje claros estos supuestos. En realidad los más frecuentes tampoco son tantos: grifos, tuberías y electrodomésticos. Estos últimos muy importantes, porque cambiar un frigorífico o una lavadora ya no es cuestión de 50 euros. Muchos propietarios no planterán problemas para sustituir un frigorífico que se ha estropeado. Pero para ahorrarte disgustos, sigue nuestro consejo: tómate tu tiempo en leer el contrato, y aclarar cualquier cosa que no quede bien clara. Será un tiempo bien invertido.

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