Programa de vivienda compartida 14 Octubre 09 No hay comentarios

Hace ocho años que se puso en marcha el programa de Vivienda Compartida en Madrid. Lo que proponen es lo siguiente:

* Una persona mayor de 50 años ofrece una habitación de su piso.
* Un estudiante se ofrece a compartir los gastos, prestar su compañía y colaborar en las tareas domésticas (lo que se viene llamando compartir piso).

Ya hay 150 parejas en Madrid, y otras ciudades, como Vigo, Santander o Cartagena se han sumado a la iniciativa. Compartir su vivienda con un estudiante puede ser una estupenda solución para los mayores que se sientan solos. Los  estudiantes además de disfrutar como su huésped de la compañía del otro,  obtienen alojamiento gratuido (y probablemente unas croquetas magníficas).

En el caso de la Politécnica de Cartagena los estudiantes reciben también créditos de libre elección y los mayores una pequeña ayuda para sufragar el incremento de los gastos (agua, luz…).

Más información:

http://www.upct.es/contenido/seeu/_ape/05_vivienda.php

http://www.unican.es/WebUC/Internet/Vida_Universitaria/Voluntariado/vivienda.htm

Una nevera para pisos compartidos 10 Octubre 09 1 comentario

En las viviendas compartidas, uno de los puntos más críticos para la convivencia
es la nevera. Aunque Makoondi te permite organizarte mejor, difícilmente puede ayudarte con el compañero que acapara todos los estantes, que no es muy limpio o que olvida cosas hasta que es demasiado tarde.

electrolux-flatshare-fridge

El diseñador Stefan Buchberger ha creado una solución. Su frigorífico Flatshare, con el que ganó el Electrolux Design Lab 2008, permite que cada compañero de piso tenga su propio espacio separado del resto. Se compone de una base y hasta cuatro módulos apilables. Además, cuando alguien se va del piso se puede llevar su módulo como si fuera una maleta e instalarlo en otra base. Dice Buchberger que se le ocurrió «porque no hay nada más desagradable que un frigorífico sucio en un piso compartido». Razón no le falta.

¿lo encuentras útil?

Fuente: blogselecto

SeedRocket 8 Octubre 09 No hay comentarios

Dice David Eagleman que almacenamos en nuestra memoria las experiencias novedosas con una impronta más fuerte. Tiene sentido, de niños el tiempo pasaba más lento porque todo era nuevo. A medida que la vida se hace repetitiva, se almacena menos y parece que uno vive menos. El tiempo pasa volando. De modo que si uno realiza tareas repetitivas durante toda su vida, al final le puede dar la impresión de haber vivido poco.

Un sistema para vivir más es… apuntarse a SeedRocket. Antes de inscribirnos vimos que decían algo como «en los ocho días de SeedRocket los equipos avanzan como en un mes y medio» y yo me lo tomé con un «menudos iluminaos». Pero oiga, realmente es así. Toda la información que recibes, la gente que conoces, los días que se hacen cortos hablando hasta la madrugada con los compañeros sobre cómo incorporar esa idea que te ha dado un mentor o alguien de otro equipo y levantándose temprano para empezar otra vez, el recibir orientaciones desde tantos puntos de vista como mentores: mientras Román Martín te daba nuevas ideas para sacar partido al proyecto, Jaume Gomà te pedía que le dibujases la landing page y entendieses el negocio desde allí, Josep Maria Tribó te ponía en números las toneladas de usuarios que necesitabas para conseguir un kilo de clicks publicitarios… y así cada día hasta llegar al final frente a los inversores con el proyecto pulido y con un lacito.

Y efectivamente, tras acabar el SeedRocket uno ve cosas que pasaron hace dos semanas y piensa «es imposible que sólo hayan pasado dos semanas». El tiempo se había estirado todo. Así que ya sabes, si quieres vivir un poco más, apúntate al próximo SeedRocket.

¿Tienes que compartir piso? ¡alégrate! 1 comentario

Hay varias razones por las que compartir piso puede resultar muy recomendable, sin embargo, las motivaciones que nos llevan a compartir piso dependen mucho de la situación de cada uno.

Si te vas de casa por primera vez, cualquier cosa suena bien con tal de salir de casa. Por primera vez en tu vida no vas a tener a nadie mirando por encima de tu hombro, diciéndote que hagas la cama o criticando a que hora te levantas. Bienvenido a la república independiente de tu casa: qué empiece la fiesta. Si empiezas una carrera universitaria, seguro que este primer año no será el mejor de tu expediente.

Pero muchos ya pasamos hace tiempo por la experiencia de abandonar el nido: ya hemos invertido nuestro ritmo horario hasta vivir de noche y dormir de día, ya hemos bebido muchos litros de alcohol y comido macarrones a las 6 de la mañana. No es por poder disfrutar de estos placeres por lo que compartimos piso. Lo hacemos porque, por mucho que baje el coste de la vivienda, un sueldo medio no paga el alquiler de un piso completo. La mayoría de nosotros no escogemos compartir; tenemos que compartir, estamos acorralados. Y esto se traduce en una frustración que puede convertir los roces de cualquier convivencia normal en desastres esperpénticos; se empieza con rencillas un tanto tontas hasta llegar a conflictos dignos de la intervención de los cascos azules.

Hay que darse cuenta de que la experiencia de compartir piso merece la pena en sí misma, no es tan sólo un “daño” colateral. Aprovecha la convivencia con tus compañeros: tal vez aprendas a hacer guacamole, o te descubran ese grupo de música que ya nunca dejarás de escuchar, o a lo mejor aprendes a convivir con el sexo opuesto, … ¡Alégrate, ahora compartes piso!