SeedRocket Octubre 8, 2009

Dice David Eagleman que almacenamos en nuestra memoria las experiencias novedosas con una impronta más fuerte. Tiene sentido, de niños el tiempo pasaba más lento porque todo era nuevo. A medida que la vida se hace repetitiva, se almacena menos y parece que uno vive menos. El tiempo pasa volando. De modo que si uno realiza tareas repetitivas durante toda su vida, al final le puede dar la impresión de haber vivido poco.

Un sistema para vivir más es… apuntarse a SeedRocket. Antes de inscribirnos vimos que decían algo como «en los ocho días de SeedRocket los equipos avanzan como en un mes y medio» y yo me lo tomé con un «menudos iluminaos». Pero oiga, realmente es así. Toda la información que recibes, la gente que conoces, los días que se hacen cortos hablando hasta la madrugada con los compañeros sobre cómo incorporar esa idea que te ha dado un mentor o alguien de otro equipo y levantándose temprano para empezar otra vez, el recibir orientaciones desde tantos puntos de vista como mentores: mientras Román Martín te daba nuevas ideas para sacar partido al proyecto, Jaume Gomà te pedía que le dibujases la landing page y entendieses el negocio desde allí, Josep Maria Tribó te ponía en números las toneladas de usuarios que necesitabas para conseguir un kilo de clicks publicitarios… y así cada día hasta llegar al final frente a los inversores con el proyecto pulido y con un lacito.

Y efectivamente, tras acabar el SeedRocket uno ve cosas que pasaron hace dos semanas y piensa «es imposible que sólo hayan pasado dos semanas». El tiempo se había estirado todo. Así que ya sabes, si quieres vivir un poco más, apúntate al próximo SeedRocket.

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